Mi vida en canciones
No recuerdo las fechas exactas…
pero sí recuerdo las canciones.
Recuerdo que una vez bailé “Entra en mi vida” en una tardeada,
y que en ese momento creí que eso era el amor.
También recuerdo escribir cartas larguísimas,
como si alguien fuera a leerme el alma completa.
Hubo un tiempo donde escuchar In the End no era una canción,
era una sensación que no sabía nombrar.
Y luego vino esa etapa donde todo dolía poquito,
pero bonito…
como si sentir fuerte fuera una forma de existir.
Fui muchas versiones de mí.
La que soñaba con los Backstreet Boys
La que se cuestionaba con Avril
La que lloraba con Simple Plan
La que se enamoraba con Camila
La que bailaba reggaetón con sus amigas
La que gritaba canciones en fiestas con banda
La que se creía todas las historias
y la que después aprendió a observarlas
Nunca me rompí.
Y a veces eso me hace dudar…
como si amar tuviera que doler para ser real.
Pero hoy lo veo distinto.
No me rompí…
porque siempre volví a mí.
Amé en distintas versiones,
con distintas canciones,
con distintas personas.
Y cada una dejó algo,
no como herida,
sino como forma.
Hoy no soy la misma que escribió esas cartas,
pero tampoco la olvidé.
La llevo conmigo
en cada canción que aún me hace recordar
que sentir…
siempre fue mi forma de estar viva.
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