La leyenda - Paris 2024
Sábado 10 de agosto 2024 | 7 a.m. CDMX
Después de haber dormido poco por ver la maratón de los
juegos olímpicos Paris 2024 a la media noche del sábado, caigo rendida y al
despertar nuevamente alrededor de las 7:00 a.m. mis dedos empiezan a teclear a
una velocidad como si fuera una necesidad. Incluso, me detengo un momento para
evaluar si será necesario pararme por la laptop y escribir a hoja en blanco o
continuar en el WhatsApp, siento un miedo que al parar y cambiar de técnica
pierda la idea, continuo en el teléfono.
Este es el resultado, mensaje enviado a mi hermana por
WhatsApp:
Hoy hermana quiero contarte una historia de inspiración y
amor propio…
-8 am de Paris arrancan los corredores, todos Elite por
estar en las olimpiadas, entre ellos el doblemente campeón olímpico en Maratón,
Eliud Kipchoge.
En esta ocasión, los organizadores del evento planearon una
ruta distinta, una pendiente mayormente amplia que alcanza los 183 metros de
altura, ruta que la capital Parisina ofreció por primera vez a sus corredores.
Los primeros 10 kms. parecían normales, sin mayor percance,
cientos de corredores con sus dorsales y sueños volando, a una velocidad que en
ocasiones no parece humana. En uno de los corredores algo cambio, pero solo nos
enteraríamos más adelante.
Fue en el km 20, aproximadamente, que nuestro maestro
corredor mundial mostró signos de desgaste y cansancio, fatiga y gesticulación
en su rostro… no pudo ocultarlo más.
En el kilómetro 28, después de correr 20 kms. más con dolor
lumbar, empezó a caminar y los espectadores lo vimos como un humano, el que a
veces olvidamos que es.
Un gran humano que acepto su dolor durante los juegos
olímpicos y por amor y respeto a su cuerpo, su mente y estoy convencida que con
un dolor en su corazón por la etapa que hoy cierra, la de nunca más competir en
las olimpiadas, pero si con mucho amor hacia si, llego caminando al kilómetro
31 y se detuvo.
Pidió ayuda, regalo todo lo que poseía, todo lo que le
pesaba: tenis, calcetas, su bandita de la cabeza, camiseta, hasta su número.
La gente nunca lo dejo solo y su legado no se pierde. Hoy es
para mí y para muchos una mejor leyenda de lo que era ayer, imaginar lo que
para una vida, 25 años corriendo, la cantidad de disciplina, esfuerzo que lo ha
llevado hasta donde piso hoy, ver que se detiene en un momento.
La lección que deja es grande, paciencia, resistencia, amor
a sí mismo como prioridades para hoy detenerse y despedirse de los juegos
olímpicos.
¿Si la leyenda lo hizo, porque nosotros no?
Un NO a tiempo te salva incluso de la muerte misma.
*Fin de mensaje*
Y podría dejarlo así, pero deseo ampliar, solo un par de
sentimientos extras que se generaron ayer.
Solo quien está cargando o liado en una batalla sabe su límite,
el costo de recuperación de todo esto, lo que implica.
Solo quien ha tenido el valor para pelear, esforzarse,
entrenar sabe lo que cuesta sanar. En el caso del running tenemos la visita al nutriólogo,
al fisioterapeuta, al psicólogo, el ultrasonido, el periodo de
"recuperación" algunas ocasiones implica quedarse en la banca un par
de meses.
Discernir, parar, aceptar el dolor es de sabios.
Aplaudo lo que Eliud hizo, un ejemplo que debe ser replicado
y no me refiero solo en los deportes, en la vida misma.
Decir no a lo que duele, a la enfermedad, padecimiento,
lesión en el campo laboral, económico, relaciones personales, en cualquier ámbito,
no es malo. A nadie debemos explicaciones de nuestro cuerpo, de nuestra vida.
Amate lo suficiente para que puedas decir no a las batallas
externas y sobre todo poder sobrellevar las batallas internas.
Se consciente de ti, elige tus batallas con sabiduría, no
todas merecen la pena de ser peleadas.
Como desde hace un tiempo les digo, se paciente con tus
procesos, se paciente contigo.
Con amor,
Verónica Olea
(Con esto inauguramos el regreso, aunque de momento sean más entradas sobre libros, pero algo es algo)
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