Crónica de una vida que no tuvimos (Red)

Era una antes de ti,

y hay otra después.

No sé si eras de esta vida o de otra,
pero llegaste a enseñarme que el amor también puede doler bonito.
Que se puede amar sin poseer,
y agradecer aunque duela.

Hoy no te tengo,
pero te tuve.
Y en ese instante —aunque fuera solo un minuto—
fuimos eternos.

Aún despierto con tu olor rondando la madrugada,
y con el corazón latiendo como si nada se hubiera ido.

Porque hay amores que no terminan.
Solo aprenden a vivir dentro,
en silencio,
en paz,
muy adentro.

Aquí todavía late tu nombre, aunque no lo diga en voz alta



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