Octubre tiene memoria
19 de octubre de 2026
Ayer corrí de rosa.
Hoy volví a vestirme de rosa.
Y mientras transcurría el día pensé en cómo cambian las cosas que creemos conocer.
Durante muchos años, octubre fue para mí un mes de campañas, listones rosas, fotografías y mensajes que nos recordaban la importancia de la detección oportuna del cáncer de mama.
Sabía que era importante.
Pero hay una distancia enorme entre conocer una enfermedad y comenzar a reconocerla en las historias de las personas que amamos.
Cada vez más cerca
Con los años, las historias comenzaron a acercarse.
Primero fueron mujeres que conocía de lejos. Después mujeres de mi entorno. Algunas que atravesaron tratamientos y hoy viven una nueva etapa de sus vidas.
Otras cuyas historias todavía se están escribiendo.
Y también hubo despedidas.
En enero de 2025 murió MaryCarmen, mi amiga.
Todavía me parece extraño escribirlo. Hay días en los que siento que ha pasado una eternidad y otros en los que su ausencia parece reciente.
La vida siguió.
Siguieron los cumpleaños, los viajes, las conversaciones, los días ordinarios.
Y ella ya no estaba.
He descubierto que extrañar a alguien no siempre significa llorar. A veces es recordar una conversación, encontrar una fotografía o imaginar lo que esa persona hubiera dicho si todavía estuviera aquí.
No todas las historias son iguales
Hoy entiendo que hablar de cáncer también implica reconocer historias muy distintas.
Hay diagnósticos que llegan inesperadamente, tratamientos que cambian rutinas y personas que tienen que aprender a vivir con preguntas que jamás imaginaron hacerse.
Hay quienes alcanzan la remisión.
Hay quienes continúan en tratamiento.
Y hay quienes, a pesar de todos los esfuerzos, ya no están.
Durante mucho tiempo hemos utilizado palabras como lucha, batalla, guerrera, victoria y derrota.
Pero últimamente pienso que ninguna mujer debería tener que demostrar fortaleza para merecer nuestra admiración.
Nadie pierde por morir de cáncer.
Nadie es menos valiente por sentir miedo.
Y nadie tiene la obligación de encontrarle un propósito al sufrimiento.
Lo que hoy significa el rosa
Pienso en la importancia de cuidarnos, de conocer nuestro cuerpo, de buscar atención médica y de tener acceso a información y tratamientos oportunos.
Pero también pienso en el acompañamiento.
En las llamadas.
En los abrazos.
En las conversaciones que no tienen nada que ver con una enfermedad.
En recordar que detrás de cada diagnóstico sigue existiendo una mujer con sueños, gustos, recuerdos, proyectos y una vida que merece ser vivida.
Ayer corrí de rosa.
Hoy volví a vestirme de rosa.
Y aunque desde fuera pudiera parecer solamente una elección de ropa, para mí tuvo otro significado.
Cada vez son más las historias. Cada vez más cercanas. Cada vez más difíciles de mirar con indiferencia.
Este octubre pienso en las mujeres que amo, en las que extraño y en aquellas cuyas historias prefiero acompañar desde el silencio y el respeto.
Porque no todas las historias nos pertenecen para contarlas.
Pero todas pueden enseñarnos a acompañar mejor.
Y porque hay nombres que nunca dejarán de vivir en nuestra memoria.
Por MaryCarmen. Por todas.
VOLEAC
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