Cadáver exquisito


Reseña: Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica

He pospuesto esta reseña por más de un mes. Cadáver exquisito fue parte de mis lecturas de abril, pero no ha sido fácil soltar lo que dejó dentro de mí. Hay libros que no se cierran cuando terminas la última página; más bien, se abren en la conciencia. Este es uno de ellos.

Escalofriante, sí, pero completamente seductor. No lo clasificaría como una novela de terror —no hay fantasmas en sus páginas—, y sin embargo, deja una inquietud profunda, porque los verdaderos monstruos están vivos. Somos nosotros. La humanidad, en sus formas más civilizadas, a veces asusta más que cualquier espectro.

Es la primera novela de ficción distópica que leo, y me atrapó desde el inicio con una narración en tiempo presente, directa, sin ornamentos innecesarios. Los personajes hablan y actúan como tú y yo. No hay distancia. Y eso lo hace aún más perturbador. Habitan un mundo que ha sobrevivido a una pandemia global y que, como el nuestro, ha aprendido a adaptarse, a continuar. Pero, ¿a qué costo?

Bazterrica no da tregua. Su prosa es quirúrgica, limpia, casi clínica. Cada escena tiene una tensión que no se grita, pero se siente en el estómago. El libro es una invitación incómoda —pero necesaria— a reflexionar sobre nuestra relación con el entorno, los cuerpos (humanos y no humanos), con el deseo, con el consumo, con la crueldad que justificamos para sostener una aparente normalidad.

Cadáver exquisito expone cómo los anhelos más primitivos y las pasiones más turbias pueden racionalizarse si la sociedad lo aprueba, lo demanda o simplemente lo permite en silencio. Nos confronta con la idea de progreso, de ética, de humanidad. ¿Qué estamos dispuestos a tolerar para sentirnos parte, para no ser los excluidos?

Es un libro difícil de olvidar. No solo por lo que cuenta, sino por lo que deja latente: esa sensación incómoda de que lo distópico no está tan lejos. Quizás ya estamos ahí.


Hasta el proximo libro,

voleac

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